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De hecho, ya se pueden hacer reservaciones a partir de 20,000 euros, aunque el costo total del viaje será de 140,000 euros. En otras palabras, por menos de lo que cuesta un departamento en Madrid cualquiera puede ser astronauta. Virgin Galactic, la división de Virgin que oferta estos vuelos, confía en que el precio pueda descender significativamente en las próximas décadas, de forma que casi cualquier persona pueda permitirse escapar de la gravedad por unos minutos.
De momento, la sensación de conquistar el espacio exterior por un día sólo estará al alcance de quienes disfruten de una situación económica desahogada, lo cual no es poco si se tiene en cuenta que, hasta ahora, la única opción de hacer turismo espacial era en naves Soyuz rusas, algo que sólo han logrado un puñado de millonarios y a un precio que rondaba los 20 millones de euros. Según se ha explicado a la prensa, cualquier persona que se encuentre en buen estado de salud podrá hacer una reservació para su aventura espacial.
El viaje durará un total de tres días, contando la estancia y entrenamiento en las instalaciones de Spaceport America, en Nuevo México, y un vuelo de dos horas a bordo de una nave SpaceShip 2, creada por el ingeniero Burt Rutan, el mismo que diseñó el primer vehículo que alcanzó la frontera del espacio.
Según el depósito que se esté dispuesto a pagar –200.000, 100.000 o 20.000 dólares-, los turistas espaciales tendrán más o menos prioridad en los viajes que se realicen durante los próximos años, ninguna de los cuales tiene fecha concreta (hoy por hoy, nadie puede garantizar un calendario ni nada que se le parezca cuando se trata de viajar al espacio).
Cada vuelo llevará seis turistas, los primeros de los cuales serán, lógicamente, Richard Branson –fundador de Virgin- y su familia. La primera parte del vuelo comprenderá alrededor de 45 minutos en los que la SpaceShip 2 será transportada por una nave nodriza, la WhiteKnight 2, hasta los 15 kilómetros de altura. Después, ésta regresará a Tierra y el SpaceShip 2 proseguirá en solitario hasta más allá de la frontera del espacio.
Durante los momentos en que se encuentren fuera del alcance de la gravedad terrestre, los pasajeros podrán mirar, a través de ventanillas panorámicas, cómo es nuestro mundo visto desde fuera. Por último, se regresará a la Tierra, lo que llevará otros 45 minutos, aproximadamente.
Hasta ahora, unas 200 personas han reservado ya su vuelo suborbital. El perfil del turista espacial, al menos en estos primeros pasos, es mayoritariamente masculino. Sólo cuatro mujeres europeas tienen ya su lugar reservado.
Aparte de contar con el aval de un médico, los aspirantes a astronautas tendrán que pasar una serie de pruebas una vez que se encuentren en Nuevo México, incluida una vuelta en una centrifugadora que someterá a su organismo a una gravedad seis veces superior a la normal.
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